By littlemisssunshines

Documentación digital vs documentación “tradicional”

Decimos que una información es digital cuando está codificada en el formato que puede interpretar un ordenador y suele decirse que consiste en series de ceros y de unos.

Por otra parte, decimos que una información digital está en línea cuando es posible acceder a ella desde terminales u ordenadores remotos, a través de redes de área local, de área amplia o bien de combinaciones de ambas.

Debemos preguntarnos cuál es la diferencia concreta de la información digital en relación a las otras clases de información o a los otros tipos de soportes. Más específicamente es necesario que nos planteemos lo siguiente: ¿cuáles son las propiedades de la información digital comparada con la analógica? Se proponen tres propiedades de la información digital: computabilidad, virtualidad y capacidad.

Ya tenemos ante nosotros una primera consecuencia que se deriva de la computabilidad de la información digital: cuando se encuentra en este formato podemos realizar una serie de operaciones de búsqueda o de descubrimiento que sería imposible realizar con otra de naturaleza analógica.

El papel puede contener (de hecho es el medio idóneo) texto e imagen estática, pero no sonido ni imagen animada; por su parte las cintas de vídeo pueden contener ambos, pero son muy ineficientes para el texto o la imagen fija. El soporte digital es el único que puede contener todas las morfologías de la información. Esto nos indica que, si la web es todavía predominantemente

textual, tal cosa no durará mucho y será, cada vez más, audiovisual sin dejar de ser textual.

 

La virtualidad también tiene problemas. En primer lugar proporciona dolores de cabeza a los autores y a las empresas editoriales por la facilidad de copia. También a las bibliotecas y a los centros de documentación por las nuevas restricciones a las que deben hacer frente

con relación a la copia y la reproducción de información digital. En algunas ocasiones se ha llegado incluso a poner en duda que el derecho de propiedad intelectual tenga sentido en la Red.

 

Por otro lado, un documento digital se degrada de modo “catastrófico”. Un simple bit erróneo en un archivo de cientos de páginas o una pequeña mota de polvo que entre en contacto con la superficie de un soporte magnético, puede hacer totalmente imposible su lectura, al menos con los medios con los que cuenta un ciudadano normal.

 

Finalmente, la virtualidad hace difícil en ocasiones determinar los límites de un documento digital. Mientras los analógicos son claramente objetos discretos y tienen límites bien definidos, no sucede siempre lo mismo con los documentos digitales.

 

 

Fuentes:

http://www.msinfo.info/propuestas/documentos/documentos_digitales.html

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1071179

http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2001/diciembre/5.pdf

 

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